Cada vez que pierde Paraná se me viene abajo el mundo
con el alma por el piso caigo al pozo más profundo
el Domingo se perpetua y la bronca no se va,
cada vez que pierde Paraná yo lo quiero un poco más.
Cuando cae el albicele se me piantan los anhelos
y que difícil se hace todo si es tan fuerte el desconsuelo!
están tristes mis amigos casi tanto como yo
cuando Paraná se desploma muere y nace una ilusión.
Cada vez que pierde Paraná mi semana es diferente,
todo se hace más pesado y el desgano es evidente,
gesto adusto y perturbado, nerviosismo y mal humor
y la chanza del contrario que resisto con honor.
Ver a Paraná derrotado me provoca gran tristeza
y aunque el golpe sea muy duro nunca pierdo la entereza,
orgulloso yo sostengo con arresto mi pasión
y ese loco fanatismo transformado en devoción.
Es por eso que te digo Paranaense amigo mío
que si hoy estoy herido volveré a estar en pie,
porque soy de Paraná, soy constante y muy distinto
y no hay clubes en mi camino que me pueda someter.
En la súbita derrota y en el áspero traspié
siempre firme junto a Paraná nuevamente allí estaré,
porque soy muy diferente a ese amargo que está enfrente
que acompaña y hace ruido si es primero únicamente.
Pasaran entrenadores y también mil jugadores,
abra marcha permanente de diversos dirigentes
pero solo nuestra hinchada estará siempre presente
defendiendo más que nadie su fervor blanco y celeste.
Aunque ganes o aunque pierdas poco y nada me interesa
en la angustia más punzante o en la gloria y el placer,
seguirás siendo el motivo principal que me desvela,
mi querido y gran amigo, Paraná de San Nicolás.
Nota: Pasión Paranaense